El hábito de la lectura, fuente de salud

 

En este momento, mientras tus ojos recorren estas líneas, el hemisferio izquierdo del cerebro está trabajando a alta velocidad para activar diferentes áreas y la corteza inferotemporal (el área del cerebro que se ocupa de detectar palabras escritas) se activa, transmitiendo la información a otras regiones cerebrales. Este complejo proceso será el que siga tu cerebro de forma constante hasta el final de este artículo, en el que vamos a detallar los múltiples beneficios de la lectura.

 

1. La memoria, a prueba

Leer a diario es una fuente de riqueza infinita: historias, personajes, vocabulario y todo tipo de nuevos conocimientos y escenas se irán haciendo hueco en el cerebro de forma que, al retomar el hilo narrativo día a día, se ejercitan las capacidades cognitivas a la vez que se desarrolla la memoria. Este desarrollo se genera, además, de forma natural gracias a las emociones que aporta la lectura, que ayudan a asentar mejor los recuerdos.

 

2. Incremento de la capacidad cognitiva

Leer con regularidad mejora la capacidad cognitiva, aumentando la capacidad de abstracción, la imaginación y la memoria. También permite desarrollar la capacidad de comprensión y deducción, que producen nuevas conexiones neuronales en el cerebro.

 

Disponer de un mayor número de conexiones a nivel neuronal, provoca beneficios también a largo plazo, puesto que ante la aparición de enfermedades que lleven asociado un problema cerebral degenerativo se desarrollen a un ritmo muy inferior.

 

3. Relajación y relativización de los problemas

Abrir un libro es toda una experiencia. Nos permite ponernos en la piel de personajes muy distintos (o muy parecidos) a nosotros y vivir otras vidas, aprendiendo y trasladándonos a cualquier punto imaginable e inimaginable del mundo. Esta experiencia no solo es idónea para ayudar a relajarnos y liberar tensiones, sino también a relativizar problemas.

 

Al centrar la atención en algo externo y alejado de nuestros problemas, la preocupación desciende y con ella, el nivel de cortisol. De esta forma, se convierte en una auténtica terapia y aprendizaje para enfrentar los problemas con tranquilidad y objetividad.

 

4. Soñar despierto… y dormido

Las historias que encierra un libro nos hacen viajar. Y soñar despiertos. Pero el hábito de la lectura antes de dormir, también ayuda a conciliar un sueño más profundo, descansar y despertarte más relajado. Eso sí: la recomendación pasa por no leer en dispositivos electrónicos por la noche, porque su luz dificulta el descanso.

 

¿Qué mejor que comenzar hoy a sumergirte en una nueva aventura y disfrutar de sus personajes y, además disfrutar de todos estos beneficios? ¡Feliz día del libro!