Prestaciones por incapacidad para autónomos

 

El Régimen Especial para Trabajadores Autónomos de la Seguridad Social reconoce la prestación por incapacidad para los trabajadores autónomos en los mismos términos establecidos en el régimen general, aunque con algunas peculiaridades. ¿Tiene un autónomo derecho a cobrar por una baja? ¿Y por incapacidad permanente? ¿Cuáles son los requisitos para obtenerlas? ¿Qué tipos de incapacidades existen? Hoy damos respuesta a todas estas cuestiones.

 

Tipos de incapacidad para autónomos

En el ámbito de los autónomos, existen dos variedades de incapacidad: la incapacidad temporal y la incapacidad permanente.

 

· Incapacidad temporal. Se facilita para paliar la falta de ingresos del trabajador mientras se encuentra de baja laboral, provocada por enfermedad común, profesional o un accidente (sea o no de trabajo), que impide al autónomo ejercer su actividad y requiere asistencia sanitaria. Para recibir este tipo de prestación, el trabajador debe cotizar obligatoriamente por incapacidad temporal por contingencias comunes al darse de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). El periodo máximo de la prestación será de 12 meses, prorrogables otros seis.

 

· Incapacidad permanente. Se proporciona para cubrir la pérdida de rentas salariales de quienes no pueden continuar trabajando por una enfermedad que les incapacite para el ejercicio profesional. En el caso de un autónomo que cuenta con una óptica, podría recurrir a esta prestación por una enfermedad que imposibilite que permanezca muchas horas de pie y en la misma posición, por ejemplo.

Cuando la incapacidad permanente deriva de contingencias profesionales, para obtener la prestación se requiere haber cotizado por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales y haberse acogido de forma previa o simultánea a la incapacidad temporal. Existen dos tipos de incapacidad permanente:

 

· Incapacidad permanente parcial. No se protege si deriva de contingencias comunes, sino que únicamente se considera si se origina por contingencias profesionales. Se trata de una incapacidad que, sin alcanzar el grado de total, ocasiona al trabajador una disminución por encima del 50% de su rendimiento normal en su profesión aunque sí le permite llevar a cabo las tareas imprescindibles.

· Incapacidad permanente total. Se considera aquella en la que, después de que el trabajador haya estado sometido al tratamiento prescrito y ser dado de alta médicamente, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves, que disminuyen o imposibiliten su capacidad laboral.

 

Como puedes ver, si en algún momento te ves obligado a solicitar la prestación por incapacidad, ya sea permanente o temporal, tienes derecho como autónomo. ¡Cuida tu óptica, pero no olvides cuidarte a ti también!