Descubre cómo aconsejar a tus pacientes correctamente

 

La llegada de la primavera trae consigo alergias de todo tipo, y el ojo es un órgano especialmente sensible en esta época del año. Hinchazón, enrojecimiento o sensación de arenilla son algunos de los molestos síntomas que conlleva una alergia ocular. Muchos pacientes asocian esta dolencia al contagio, al tener síntomas similares a una conjuntivitis común, pero la forma en que se contrae es, a diferencia de otras enfermedades víricas o bacterianas, puramente ambiental: el polen y el polvo son los elementos alérgenos más frecuentes.

A continuación, te ofrecemos cinco útiles consejos para los pacientes para paliar los efectos que la primavera provoca en los ojos.

 

1. Evitar la exposición a factores alérgenos.

Factores externos, como el sol, los ácaros del polvo o el polen, son los culpables de las alergias oculares, pero encerrarse en casa no es una opción. Recomendar gafas con monturas curvas, que eviten que el ojo esté en contacto con estos elementos, ayudará a evitar los síntomas.

 

2. Acudir al especialista.

Aconseja a tus pacientes que acudan a su alergólogo para determinar el tipo de alergia padece. Esto es determinante para ofrecer un tratamiento bien dirigido y tener la alergia bajo control.  A través de un adecuado tratamiento, el cuerpo aceptará gradualmente el medicamento y los efectos de la alergia se verán minimizados.

 

3. Tomar medidas de higiene.

Lavarse las manos con regularidad y evitar ponerlas en contacto con los ojos, emplear jabones de PH neutro o someter a los ojos a ambientes limpios, son algunas medidas que el paciente debe tomar. La prevención  es una gran aliada en la batalla contra las alergias.

 

4. Evitar las lentes de contacto.

 

Las alergias oculares y las lentes de contacto son incompatibles. Las lentillas son imanes para los alérgenos y, lógicamente, causarán mayor irritación si se utilizan en época de alergias. Si el uso de lentes es imprescindible para el paciente, recomiéndale productos dirigidos a mantener las lentillas lo más húmedas posible y que opten por lentes de contactos diarias desechables.

 

5. Utilizar gafas de sol adecuadas.

 

Los días soleados son enemigos de las dolencias en los ojos. Evitando el contacto de la conjuntiva con el sol, las probabilidades de desarrollar una conjuntivitis alérgica disminuyen. Si propones el uso de gafas de sol que tengan lentes amplias que aíslen al ojo de factores externos, mantendrás protegidos a tus pacientes.



Las alergias pueden llegar a ser muy molestas y en algunos casos, no tratarlas pueden desembocar en un problema de salud grave. Síntomas como sequedad en el ojo, lagrimeo o hinchazón pueden parecer inofensivos, pero si no se acude al especialista y se toman medidas, una alergia ocular puede acarrear problemas mayores.