Daños radiación UV

 

A pesar de que la radiación ultravioleta puede producir lesiones oculares severas, protegernos de ella es de lo más sencillo. A continuación, te revelamos las 4 dolencias oculares más comunes derivadas de la exposición solar sin protección y cómo evitarlas.

 

1. Pterigion

Es una enfermedad leve, pero molesta, y está relacionada con una exposición acumulada  a la radiación UV. Consiste en el crecimiento anormal de la conjuntiva bulbar y puede llevar a la obstaculización de la vista si crece lo suficiente como para invadir la pupila. Su prevención es muy sencilla: el uso de gorras, gafas de sol o lágrimas artificiales evita su presencia.

 

2. Cáncer de párpado

También llamado carcinoma basocelular o epitelioma, esta enfermedad aparece cuando la vista es sometida regularmente a la exposición de los rayos ultravioleta. Los síntomas incluyen vasodilatación en la superficie del párpado, bordes perlados y llagas sanguinolentas. Diagnosticándolo a tiempo, el éxito de curación, a través de técnicas quirúrgicas como la “Intervención Mohs”  (una microcirugía de intervención ambulatoria), se sitúa entre el 95 y el 99 %.

 

3. Catarata precoz

Los efectos del sol en el cuerpo son acumulativos, es decir, cuanto más tiempo te expones a los rayos ultravioleta, más probabilidades tienes de contraer una enfermedad solar. En el caso de las cataratas precoces (llamadas así porque suelen ser más comunes en la tercera edad), el cristalino se opaca por la aparición de un filtro lechoso que va invadiendo la pupila, llegando a ocasionar una pérdida total de visión en algunos casos. La cirugía por cataratas es de las más habituales en el mundo, lo que las convierte en un problema de salud endémico, pero reversible.

 

4. Queratosis actínica

También llamada ceguera de la nieve, esta dolencia comienza con una quemadura en la córnea y está directamente relacionada con la exposición de los ojos a la radiación solar . Suele tratarse del paso previo al cáncer, por lo que su prevención es vital: el uso de unas gafas solares adecuadas evitará su aparición.

 

Gran parte de la población protege su piel del sol para evitar ciertas enfermedades como quemaduras o melanomas, pero no ocurre lo mismo cuando se trata de la vista. Aunque los ojos son órganos extremadamente sensibles a la luz, no los protegemos adecuadamente frente a la radiación ultravioleta y las consecuencias son progresivas e irreversibles en muchos casos, pero de fácil prevención.

 

¡No olvides usar unas buenas gafas de sol! Y si tienes cualquier duda, acude a tu optometrista.