Evolución vista bebé

 

Un neonato percibe el mundo como una gran nebulosa y solo consigue distinguir, en colores neutros, ciertas formas a una distancia menor de 30 centímetros. Pero a medida que crece, la nitidez con la que ve el mundo que le rodea aumenta progresivamente, llegando a ver como un adulto con tan solo 12 meses. Descubre, en las siguientes líneas, cómo evoluciona la vista de un bebé desde que nace.

 

De 0 a 2 meses:

Aunque los ojos del niño en el vientre materno ya están plenamente desarrollados con tan solo 26 semanas de gestación, un recién nacido no ve prácticamente nada hasta que cumple 4 semanas.

Los bebés están programados para ver en primer plano, por lo que los objetos que se encuentren a menos de 30 centímetros de su cara serán reconocibles, pero no nítidos. Esta es la razón por la que el bebé siempre reclamará cercanía.

 

De 2 a 4 meses:

A partir de los 60 días de vida, el bebé puede enfocar figuras grandes y, aunque sigue sin percibir nítidamente los colores, distingue las formas a corta distancia. Es en esta fase cuando el niño es capaz de reconocer caras y diferenciar objetos cercanos. Por ello, la fisura palpebral (apertura del ojo) se abre tanto que se observa claramente cómo el bebé está en alerta, ya que intenta enfocar lo que se le está acercando.

 

De 4 a 6 meses:

En esta fase, el cerebro visual  ya se ha desarrollado lo suficiente para que el bebé consiga distinguir hasta cinco colores. Además, la visión estereoscópica, es decir, la capacidad cerebral de transformar dos imágenes en una tridimensional, con superficie y profundidad, se desarrolla en esta etapa. El bizqueo propio de los bebés, que ven en plano en sus primeros meses de vida, desaparece.

 

De 6 meses a 1 año:

La visión binocular, es decir, la capacidad de usar los dos ojos a la vez, se asienta en esta etapa, llamada “fase suelo”. Además, el bebé desarrolla su visión periférica y, cuando cumple un año, ya es capaz de ver como un adulto. Es también en esta fase en la que todo el sistema relacionado con la visión (retina, nervio óptico, pupila, etc.) se desarrolla plenamente.

 

El sistema óptico humano está directamente relacionado con el cerebro, que actúa como filtro descifrador de formas, colores y luces. Pero la complejidad que caracteriza esta estructura hace que un recién nacido necesite doce meses para tener la visión totalmente formada y que la descodificación del mundo que le rodea se produzca correctamente.